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Publicado 2020-04-29
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Dicen que el Coronavirus fue creado en un laboratorio...

El periódico Washington Post ha reportado información obtenida de telegramas diplomáticos la cual muestra que, en el 2018, diplomáticos científicos de los Estados Unidos fueron enviados en repetidas visitas a un centro de investigación chino. Los funcionarios enviaron dos advertencias a Washington sobre la inadecuada seguridad en el laboratorio. El artículo periodístico dice que los funcionarios estaban preocupados por la seguridad y la debilidad de la gestión en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV) y pidieron más ayuda. También afirma que a los diplomáticos les preocupaba que la investigación del laboratorio sobre los coronavirus de murciélagos pudiera exponer una nueva pandemia parecida a la del sarampión.

El periódico dice que los telegramas alimentaron las recientes teorías del gobierno de los Estados Unidos sobre si el WIV u otro laboratorio en Wuhan podría haber sido la fuente del covid-19. El brote salió a la luz a finales del año pasado cuando los primeros casos se relacionaron con un mercado de alimentos en Wuhan. Pero a pesar de la especulación desenfrenada, no hay evidencia de ningún tipo de que el virus Sars-CoV-2 (que causa el covid-19) se haya liberado accidentalmente de un laboratorio.

¿Qué tipo de medidas de seguridad utilizan los laboratorios?
Los laboratorios que estudian virus y bacterias siguen un sistema conocido como “Nivel de Bioseguridad” (BSL). Hay cuatro niveles, que dependen de los tipos de agentes biológicos que se estudian y las precauciones de contención necesarias para aislarlos. El Nivel de Bioseguridad 1 (BSL-1) es el más bajo y es utilizado por los laboratorios que estudian agentes biológicos bien conocidos que no representan una amenaza para los humanos. Las precauciones de contención aumentan a través de los niveles hasta llegar al Nivel de Bioseguridad 4 (BSL-4) que es el más alto, y está reservado a los laboratorios que tratan con los patógenos más peligrosos para los que hay pocas vacunas o tratamientos disponibles: ébola, virus de Marburgo y –en el caso de sólo dos institutos en los Estados Unidos y Rusia– viruela.

Los estándares del BSL se aplican internacionalmente, pero con algunas variaciones superficiales. Los rusos, por ejemplo, etiquetan sus laboratorios de mayor contención como 1 y los de menor contención como 4, por lo que es exactamente lo contrario de la norma, pero las prácticas reales y los requisitos de infraestructura son similares. Pero aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un manual sobre los diferentes niveles, las normas no se hacen cumplir por ningún tratado.

Las normas han sido desarrolladas para trabajar de forma segura, para los trabajadores de estos laboratorios que no quieren infectarse a sí mismos o a su comunidad, y para evitar emisiones accidentales en el medio ambiente. Pero, si se quieren hacer proyectos con socios internacionales, ellos requieren que los laboratorios funcionen según ciertos estándares. O si los laboratorios producen productos para vender en el mercado u ofrecen ciertos servicios, entonces también se requiere que operen con estándares internacionales.

¿Qué tipo de fallos de seguridad pueden ocurrir?
En términos generales, hay múltiples maneras en que las medidas de seguridad pueden ser violadas en los laboratorios que tratan con agentes biológicos. Diversos errores pueden ser cometidos por todas las personas que tienen acceso al laboratorio, fallas en el entrenamiento o actualización de los científicos y técnicos, en los procedimientos de registro y/o señalización, en las listas de inventario de los patógenos, en las prácticas de notificación de accidentes, en los procedimientos de emergencia, entre otros.

Además, los accidentes ocurren. Por ejemplo: en el 2014 se encontraron viales de viruela olvidados en una caja de cartón en un centro de investigación cerca de Washington. En el 2015, el ejército de los Estados Unidos envió accidentalmente muestras vivas de ántrax –en lugar de esporas muertas– a nueve laboratorios en todo el país y a una base militar en Corea del Sur. Entre el gran número de laboratorios de nivel BSL-1 y BSL-2 hay variaciones en los estándares de seguridad y muchas infracciones menores de éstas medidas de seguridad no llegan nunca a salir en las noticias. Pero hay pocos laboratorios designados como BSL-4 ya que tienen que ser construidos con especificaciones muy altas porque tratan con los patógenos más peligrosos conocidos por la ciencia. Como resultado, generalmente tienen un buen historial de seguridad. Así que cualquier preocupación sobre los procedimientos en una de estas instalaciones sería más que notable.

Entonces, ¿cuál es el origen del nuevo coronavirus?
Tan pronto como el nuevo coronavirus salió a la luz, hubo especulaciones –muchas de ellas desinformadas– sobre sus orígenes. Una teoría –que se hizo viral en enero gracias al Internet– sugería que el virus podría haber sido diseñado en un laboratorio como un arma biológica. Esta acusación ha sido repetidamente rechazada por los científicos, que señalan que los estudios muestran que el virus se originó en animales, muy probablemente en murciélagos.

Los virus pueden ser manipulados con fines de investigación científica. Por ejemplo, para investigar cómo podrían mutar los virus en el futuro. Pero un estudio estadounidense del genoma del coronavirus publicado en marzo no encontró signos de que hubiera sido manipulado. Al comparar los datos disponibles de la secuencia del genoma de las cepas de coronavirus conocidas, se determinó firmemente que el SARS-CoV-2 se originó por procesos naturales. Luego está la alegación de una liberación accidental de un virus natural de un laboratorio. La proximidad del mercado de mariscos de Wuhan, donde el brote salió a la luz, a por lo menos dos institutos que llevan a cabo investigaciones sobre enfermedades infecciosas alimentó la especulación.

Las afirmaciones de que la pandemia de coronavirus se originó en un laboratorio de la ciudad china de Wuhan no tienen fundamento. El consenso científico es que el coronavirus evolucionó naturalmente. Yuan Zhiming, profesor de la WIV dijo que este instituto no tiene la intención ni la capacidad de diseñar y construir un nuevo coronavirus. Algunas teorías de conspiración fueron alimentadas por un documento científico publicado por el Instituto de Tecnología de la India –que fue retirado posteriormente– en el que se afirmaba que las proteínas del coronavirus compartían una "asombrosa similitud" con las del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). Sin embargo, la mayoría de los científicos afirman que el SARS-CoV-2 se originó en la vida silvestre, y que se identificaron murciélagos y pangolines como posibles huéspedes del virus.

Más del 70% de las enfermedades infecciosas emergentes se originaron en animales, especialmente en animales salvajes. En los últimos años, debido al cambio climático y la continua expansión de las actividades humanas, hemos visto que los riesgos que plantea el estrecho contacto entre los seres humanos y los animales salvajes son cada vez mayores. Los siete coronavirus humanos conocidos tienen su origen en murciélagos, ratones o animales domésticos.

Las teorías de conspiración son comunes durante las epidemias
Los científicos rusos afirmaron que el brote del síndrome respiratorio agudo grave (SRAG) en el 2002/2003 se originó en un laboratorio, y durante la aparición del VIH/SIDA a finales de los 70 algunos grupos políticos también afirmaron que el virus había sido creado por científicos del gobierno. Aunque el nuevo coronavirus se identificó por primera vez en Wuhan, las teorías de conspiración que circulan en China han sugerido que el virus no se originó allí. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhao Lijian, publicó en marzo en su Twitter, que el coronavirus podría haber surgido en los Estados Unidos, y se ha especulado en los medios sociales chinos que llegó a Wuhan a través de los Juegos Mundiales Militares, celebrados allí en octubre.

Estas afirmaciones no se comentaron directamente pero se citó un artículo de científicos británicos y alemanes que sugería que la variante del SARS-CoV-2 que circulaba en los Estados Unidos era una versión más "primitiva" de la de China, y que podría haber aparecido allí primero. Se ha acusado a China de subestimar su número total de casos y de tratar de encubrir los orígenes de la enfermedad, lo que su gobierno rechaza. Sin embargo, al preguntarles si su instituto cooperaría con una investigación internacional sobre la pandemia, respondieron que su laboratorio ya era inspeccionado regularmente. Añadieron su compromiso con la transparencia y que compartirían todos los datos disponibles sobre el coronavirus de manera oportuna.

Que el WIV había realizado investigaciones sobre los coronavirus de murciélagos es un asunto de dominio público. Este trabajo era totalmente legítimo y se publicó en revistas internacionales. Dada la experiencia del país con el brote del SRAG a principios del siglo XXI, esto no debería sorprender a nadie. Actualmente no hay pruebas de que ningún instituto de investigación en Wuhan haya sido la fuente de Sars-CoV-2. Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos está investigando la teoría del origen del nuevo coronavirus en un laboratorio. China ha sido acusada repetidamente de falta de transparencia en las primeras etapas del brote. En medio de esta guerra de palabras entre los países, el trabajo científico minucioso –y en gran parte invisible– para rastrear el origen del virus continuará.

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