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Publicado 2020-03-30
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La mejor rutina para trabajar desde casa y ser súper eficientes sin agotarnos

El teletrabajo es aún una modalidad laboral minoritaria en el mundo, pero el Coronavirus parece que no está dejando otra opción.Trabajo en remoto, trabajo desde casa o teletrabajo son conceptos que oímos a menudo en estos días de cuarentena donde se incrementan los casos de autoaislamiento (obligados o voluntarios) para frenar la expansión del Covid-19.
Pero convertir la casa en una oficina no es una tarea tan fácil. Debemos organizar y replantearnos la jornada laboral, establecer una rutina con rangos horarios definidos y producir un espacio de trabajo con algunos elementos indispensables: una mesa, una silla, buena iluminación, una portátil u organizador de tareas, y, sobretodo, ¡mucha concentración!
Ahora bien: ¿cómo podemos encontrar un justo equilibrio dentro de esta nueva dimensión en la que tendremos que combinar el trabajo y la vida familiar en un solo ambiente?

Adaptarse al cambio

En primer lugar tenemos que ser pacientes con nosotros mismos y aceptar las nuevas rutinas para poder enfrentarlas, ya que como todo cambio drástico, tendrá sus dificultades. La mejor manera de reestablecer los hábitos cotidianos es poner en marcha el concepto de vida semanal y de fin de semana y tratar de separarlos. Para ello es crucial respetar los horarios y días fijos establecidos para dedicarse al trabajo y al tiempo libre, ahora desde casa.

Hacer planes y listas

Trabajar desde casa implica también algo de auto-motivación. Una opción es hacer cada lunes una lista de proyectos pendientes incluyendo nuevas ideas o historias que han quedado en segundo plano pero que son importantes a corto o a mediano plazo.
También es esencial redescubrir nuestra propia planificación, ya que otro factor que crea nerviosismo por estos días es la sensación de desorientación que estamos experimentando. Para contrarrestar todo esto necesitamos encontrar nuevas ideas que nos permitan desarrollar nuestra capacidad creativa, así como el talento para convertir esta situación –inesperada y transitoria- en una oportunidad.

Gestionar el tiempo

Cuando hay niños en la casa, encontrar un espacio propio para trabajar puede resultar complicado. Especialmente cuando el lugar es limitado. Aun así, hay que crear espacios eficaces –materiales y psicológicos- que separen las actividades de cada miembro del grupo familiar. Por ejemplo, si estamos haciendo algo que tiene que ver con la oficina, podemos proponer dibujar en conjunto una caricatura sobre “la prohibición de molestar” y explicar a los niños que cuando el cartel esté colgado, no pueden interrumpir. A la vez hay que organizar su tiempo y habitaciones ya que ellos también deben adaptarse a un cambio en sus rutinas que puede costarles los primeros días. El éxito variará dependiendo de la edad. Pero si normalmente trabajamos fuera de casa, ya contamos con estrategias para lidiar con varias tareas simultáneas.

Sé realista, especialmente ahora

Trata de dividir y priorizar los proyectos más grandes o más complejos para que empezar a trabajar en ellos parezca menos desalentador. Si algo va a tomar una semana o un mes, piensa en lo que puedes hacer “hoy”.
Vivimos circunstancias extrañas. Por un lado, no tenemos la certeza de planificar una estructura o cronograma para un futuro previsible; pero al mismo tiempo, es una oportunidad de pensar en grande, tal vez haya algún gran proyecto soñado que finalmente podamos hacer.
Es probable que tu ritmo al final del mes sea diferente, pero por ahora, toma cada cosa que logres en las actuales circunstancias como una gran victoria.

Nuevas experiencias

Si antes, después del trabajo, solías ir con tus colegas a tomar un aperitivo, ahora quizás puedas organizar “bebidas sociales” y a cierta hora quedar para verse todos en línea, tomar algo y conversar un rato a través de Facetime o por alguna aplicación de video llamadas.
Si en algún momento llegas a sentirte oprimido o a sufrir de cierta claustrofobia, dedica un tiempo a algo terapéutico como ordenar la biblioteca, organizar gabinetes, leer un libro de aventuras, ver una película o escuchar una música relajante y entretenida antes de retomar la actividad que estabas realizando.
También puedes probar a escribir cómo te sientes.

Tomar descansos

Es sano y recomendable levantarse y caminar entre una tarea y otra, especialmente por la tarde. Navegar por Internet es una cosa y encender la televisión es otra completamente distinta que puede ayudarte a despejar la mente.
Mantén un buen ritmo de trabajo pero haz un descanso de vez en cuando. Por ejemplo, si tienes un perro, salir a dar un paseo te procurará la oportunidad de escapar de los confines de tu casa, estirar el cuerpo y pensar en otra cosa por unos minutos.

Quitarse el Pijama

Existe un estereotipo muy difundido de los trabajadores a distancia sentados todo el día frente a sus portátiles en pijama o en bata de casa. Y es que resulta muy difícil saber o decidir –de un día para otro- qué ropa ponernos para trabajar desde casa, sobre todo si nunca lo hemos hecho. Sin embargo muchos expertos recomiendan que nos quitemos el pijama y las pantuflas y tratemos de mantener el hábito de vestirnos como si fuéramos al trabajo un día normal. Esto nos ayudará a concentrarnos en nuestras tareas y a no confundirnos con un domingo de ocio y de descanso en casa.
¡Claro, antes debemos darnos una ducha para entrar en calor!

Toca tierra con los amigos

En estos casos de contingencia extrema, tocar tierra es un elemento importante en la vida diaria. Practiquemos intercambiar una nota de voz o algún enlace interesante con un amigo cercano -no a través de una red social - una vez al día, o cuando lo necesitemos para así calmar la angustia y cultivar la cercanía a pesar de tanto “distanciamiento social”. A veces las personas no son muy buenas o consecuentes al responder, pero es agradable pensar en nuestros amigos al menos una vez al día. Así nos sentiremos más normales y menos aislados, lo cual será fundamental en las semanas por venir.

Sentido de comunidad

El café y las bromas con los colegas, incluso la más tonta; todos las echamos de menos en estos momentos. Extrañamos ese sentido de comunidad en el trabajo al que todos estamos acostumbrados y que siempre hemos dado por sentado. Hoy nos toca trabajar desde casa - y para aquellos que no tienen hijos, pareja o compañeros de piso - puede ser una sensación de profundo aislamiento. El reto está en tratar de llenar esos vacíos, por ejemplo, con una llamada telefónica de calidad, para tratar de continuar con los nexos de sociabilidad implícitos en las relaciones laborales, ya que muchos de los colegas se convierten en parte de nuestra familia y en ocasiones los vemos más horas que a cualquier pariente cercano.

La relación con los datos y la emergencia

Es una cuestión de supervivencia e higiene mental: toda la información que nos llega en estos momentos se refiere, en la mayoría de los casos, al número de infecciones y a las víctimas del Covid-19. Así que uno de los consejos más saludables para nuestro cerebro y buen funcionamiento, es administrar las horas que navegamos o nos exponemos a estas noticias. Estar ocupados y trabajar es un antídoto necesario para salvaguardarnos, sin desconectar del todo ni mucho menos ser indiferentes ante la grave situación. Nuevamente será clave el tiempo que destinemos a cada una de las actividades dentro de casa: el equilibrio será nuestro mejor aliado.

Los grupos Whatsapp

Si eres parte de grupos de whatsapp, establece las horas del día en las que quieres leer o escuchar los mensajes o de lo contrario sentirás que tu tiempo y espacio ya no te pertenecen. Colocar demasiada atención algunas noticias negativas enviadas por amigos, colegas, conocidos o parientes, puede afectar el estado de ánimo, ponernos nerviosos, irascibles o impedirnos tranquilizar o acompañar con serenidad y fortaleza a las personas que viven cerca o nos necesitan. Es esencial establecer reglas juiciosas y elegir actividades funcionales y productivas que hacer diariamente; mucho mejor si ejercita el humor y la risa sana.

Trabaja duro, luego apágalo

El trabajo desde casa puede significar, a veces, trabajar más que en la oficina sino tenemos límites horarios. Hay menos interrupciones y es más difícil dejarlo, ya que la portátil está con nosotros, no hay que desplazarte y además no podemos salir de casa debido a la cuarentena sanitaria. Es fácil seguir adelante, escribir un nuevo correo electrónico o completar una tarea que acabas de recordar.
Aprende a apagarlo. Si empezaste a una hora normal, termina a una hora normal. Si necesitas seguir trabajando, está bien, pero una vez que lo dejes, intenta terminar.
Algunas personas con niños terminarán trabajando más productivamente después de la cena, pero si no es el caso tratemos de no trabajar o revisar el correo electrónico por la noche. Anota lo que sabes que tendrás que hacer al día siguiente y confía en el papel para recordarlas.
Si en cambio tienes el tipo de trabajo que requiere trabajar hasta muy tarde, ya estarás acostumbrado a continuarlo mucho después que la mayoría de las personas ya estén viendo una serie o hayan cerrado los ojos.

La mejor de las suertes para todos y si te desalientas, recuerda que Shakespeare aprovechó la cuarentena de la plaga para escribir El Rey Lear.

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