0 Comentario

Lo que todo el mundo debe aprender de Italia y el coronavirus

La tragedia que ha vivido Italia es una advertencia para otros países europeos y para los Estados Unidos, donde el virus ha avanzado con la misma rapidez. Si la experiencia italiana tiene algo que enseñarnos es que las medidas para aislar las zonas afectadas y limitar el movimiento de la población deben adoptarse lo más rápidamente posible, aplicarse con absoluta claridad y cumplirse estrictamente. Lo que Italia ha logrado, puede convertirse en un modelo para otros países amenazados por el mismo enemigo: el coronavirus

A pesar de la aplicación de algunas de las medidas más restrictivas del mundo, al principio del contagio, en el momento clave, las autoridades italianas estaban a tientas, tratando de salvaguardar las libertades civiles fundamentales y la economía del país.

Sin embargo, estas duras medidas han sido resultado de un camino engorroso y después de haberse cometidos algunos errores, ahora pueden servir cómo experiencia para el resto de los países.

Otra gran lección que Italia nos enseñó, fue la importancia crucial de la colaboración entre los ciudadanos y las instituciones oficiales.

Los errores del principio que no hay que volver a cometer

Quizás el error más grave cometido por los políticos italianos durante la primera emergencia del coronavirus fueron los mensajes contradictorios.
Un político decía un día que había que ir a tomar el Spritz como siempre –bebida aperitivo típica de la región del Véneto- y al día siguiente pedía a todo el mundo que limitara sus movimientos. Otro político exigía el cierre total de las fronteras un día y una semana después quería que se acabara la cuarentena en las zonas rojas.

Todo esto fue muy confuso para los los italianos y el mundo debe tratar de no repetirlo.

También fueron caóticas y desalentadoras las peleas entre los médicos y sanitarios en la televisión, aunado a la inexistencia de un único vocero oficial. Es fundamental que el Gobierno central, así como las administraciones regionales, tengan a un solo portavoz que hable en nombre de todo el Gobierno o de toda la administración regional.

Aunque actualmente Italia continua “bajo ataque”, como lo demuestra el creciente número de infecciones y muertes, y la batalla contra el Covid-19 está aún llena de incógnitas, hay algunos aspectos de la actual emergencia que son instructivos y ejemplos a seguir para el mundo entero.

Una comunicación efectiva

La comunicación y la capacidad de explicar la gravedad de la situación juegan un papel crucial. Suspender un campeonato de fútbol o de baloncesto, prohibir a las personas cenar en un restaurante, ir al cine, al bar o al teatro; impedir una procesión religiosa o una fiesta popular son medidas sumamente impopulares. Sin embargo, las autoridades sanitarias italianas han considerado que son estrictamente necesarias.

Las instituciones no habían entendido inicialmente la importancia de informar con total transparencia sobre el brote a través de los medios de comunicación. En internet y redes sociales circulaban noticias correctas, pero también noticias falsas o “fake news”.

Sin embargo, más adelante se accionaron excelente campañas promocionales tanto en medios tradicionales como en medios digitales. Además, ha sido muy eficaz la creación de infografías, como por ejemplo sobre “cómo lavarse bien las manos" para evitar el contagio.

Voces y sentido de comunidad

Una de las campañas más atinadas y exitosas, ha sido el llamamiento de muchos famosos en los que se incluyen cantantes, modelos, presentadores, actores y demás. Hemos sido testigos de una auténtica movilización para animar a todas las personas a “quedarse en casa". Y por supuesto han jugado un papel fundamental las iniciativas de comunicación a través de Facebook, Instagram o Twitter que mostraban al público lo delicado de estar en "la primera línea de los hospitales".
De hecho, la foto de una enfermera exhausta durmiendo sobre el teclado del ordenador o el mensaje de un médico suplicando el cierre de los colegios; todo esto ha contribuido a crear conciencia, sensibilización y responsabilidad en distintas comunidades.
Es necesario crear un sentido de comunidad. Las personas deben entender que la lucha contra la epidemia la realizan mujeres y hombres iguales a todos. Otro buen ejemplo que ha dado Italia, es haber comunicado al público en general lo que significa la batalla contra el coronavirus en las UCI (Unidades de Cuidados Intensivos).

Factor sorpresa y Seguridad Nacional

La pandemia tomó a Italia y al mundo por sorpresa.
Es como si el planeta hubiera sido víctima de un ataque terrorista a gran escala como el que vemos en las películas de Ciencia Ficción.
Las Guerras enseñan que siempre hay que prepararse para el próximo conflicto; y ahora sabemos que el enemigo puede aparecer, no solamente en forma de conflicto armado, sino como un terrible virus que ataca por todos los frentes. En el caso del Covid-19, “los soldados” están en primera línea de combate y son médicos, enfermeros, trabajadores de la salud, e investigadores que deben ser protegidos, consolidados y reforzados en sus labores.

Cuando todo esto pase –que pasará, esperemos- la gran lección para todos los países será repensar los presupuestos nacionales para aumentar los recursos en las áreas investigación, formación y desarrollo en los sectores de medicina y salud pública.

Democracia y ciudadanía

El gobierno del primer ministro italiano Giuseppe Conte tomó la dura decisión de clausurar la vida pública y obligar a millones de personas a una cuarentena de facto. Con ello tendrá que enfrentar todos los costes económicos que amenazan con una posible recesión, ya que su decisión–ha sostenido con firmeza- era la única vía eficaz para frenar -y en última instancia derrotar- al Covid-19.
Hoy, otros países siguen este ejemplo.
Actualmente su liderazgo en Italia, ha acentuado una fructífera colaboración
entre los ciudadanos y las instituciones oficiales.
Pero para que esa unión sea exitosa, es necesario que cada ciudadano desempeñe su papel de manera responsable dentro de los límites, obligaciones y derechos que la democracia nos ofrece.
La pandemia ha transformado nuestra vida en una muralla colectiva con un objetivo común: derrotar al virus y volver a la normalidad.

Solidaridad y empatía

Una de las escenas más conmovedoras que Italia nos mostró hace algunas semanas y que luego otros países siguieron, fue a los vecinos asomados en sus balcones, entonando alguna melodía súper conocida como “Oh Sole Mio”, cantando el himno nacional de su país o aplaudiendo colectiva y efusivamente a los médicos y enfermeras, los cuales han sido figuras clave en la lucha contra el virus.
Además fueron precursores de “video-quedadas” entre amigos para tomar el aperitivo nocturno frente a sus portátiles; crearon grupos de ayuda a la cultura promocionando no aceptar el reembolso de las entradas al teatro, o acompañando a las personas más vulnerables a realizar sus compras.

Obedecer a pesar de lo que cueste

Las restricciones impuestas por el Gobierno italiano son apoyadas con gran aceptación por el 62% de los ciudadanos. Ese porcentaje de la población considera que las medidas impuestas por el Ejecutivo han sido muy eficaces o al menos, bastante aceptables.
La percepción sobre la peligrosidad del coronavirus es muy alta en Italia ya que desde el inicio de la epidemia los programas de televisión han difundido la opinión de los mayores expertos en la materia, para explicar a detalle, todo lo relacionado con el coronavirus.
Varios de ellos forman parte del comité sanitario que asesora al gobierno para la adopción de las medidas.

Liderazgo e inspiración

A solo unas semanas desde que se inició la epidemia en Italia, el país ha cambiado radicalmente. Las estrictas medidas adoptadas por el gobierno italiano para contener la propagación del coronavirus han cambiado radicalmente -no solo las costumbres- sino también las actitudes, opiniones y comportamiento en general de toda la población.
Muchos especialistas opinas desde ya que Italia será un país radicalmente diverso después de esta crisis, la cual ha afrontado como si estuviera en una situación de guerra. Es decir, entre la vida y la muerte.
Según una encuesta de Ipsos publicada recientemente en el periódico italiano “Corriere della Sera”, en tan solo una semana ya se había ha duplicado el porcentaje de ciudadanos que consideraban al Covid-19 un auténtico peligro: se había pasado del 22% al 48%. Actualmente, el 53% estima que el coronavirus es una amenaza elevada para su propia familia, un 62% para la comunidad local, 86% para todo el país y 82% para todo el mundo.
Además, el primer ministro Giuseppe Conte ha consolidado su liderazgo, a pesar de las grandes diferencias políticas que existían antes de la emergencia.
¿Mucho que aprender de Italia?

La pandemia antes de la pandemia

Para tener una referencia de la amenaza que nos acechaba, el 5 de octubre de 2019, se publicaba en el periódico El País de España un artículo con la siguiente información:
“Si un brote de un nuevo y agresivo tipo de gripe estallara mañana, el mundo no tendría herramientas para evitar la devastación. Morirían entre 50 y 80 millones de personas y liquidaría el 5% de la economía global. No contamos con las estructuras suficientes para hacer frente a la próxima pandemia letal. Esta es la cruda realidad sobre la que alerta un grupo de expertos de la OMS y el Banco Mundial, reunidos en una junta recién creada y llamada “The Global Preparedness Monitoring Board (GPMB)”, a los que la ONU encargó una evaluación tras la última epidemia de ébola en África subsahariana, con el objetivo de aprender de los errores del pasado”.
Nos queda mucho por delante.

0
Actrices que son guapas pero hicieron papel de feas
Actrices que son guapas pero hicieron papel de feas
Hoy en día, los avances en vestuario y maquillaje están tan desarrollados que los expertos aprovechan la oportunidad para convertir a algunas de las mujeres más bellas de Hollywood en versiones drásticamente diferentes de sí mismas. En términos...
¿Qué piensas? Unirse a la conversación
Los más comentados